Reconozco que, para ser vendedora, aún me falta aprender a escuchar más.
Las personas nos dicen exactamente qué quieren, pero también nos lo demuestran con sus acciones. Aprender a ver y notar esto también es escuchar, para comprender qué postura tomar o qué estrategia seguir para lograr el objetivo que queremos.
A veces, tu objetivo sencillamente no es esa persona, no es ese cliente, no es ese lugar.
No hay estrategias buenas o malas. Existe cada cosa para cada quien, en su justo valor.
Pero ¿qué nos lleva al éxito en cualquiera de los casos?
Reconocer nuestro valor, tener claros nuestros no negociables y saber qué queremos para nuestra vida en todos los aspectos.
Por eso existen los sentidos. El sentido de ver y el de oír son claves para dar con el punto correcto.
Ya el hablar y el callar son maestrías de alto nivel. Pero dominar las dos primeras, definitivamente, nos va a ahorrar tiempo y energía.
Esto aplica en todos nuestros roles y en todas las áreas de nuestra vida.
Reflexiona conmigo:
¿Qué tanto estamos escuchando a los demas?
¿Cómo puedo mejorar mi capacidad de escucha?
Te escucho y te leo más abajo.

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